Por Hugo Gutiérrez – Lunes 16 de febrero de 2015

El primer paso de Felipe de Jesús Cantú es la operación cicatriz.

No basta que le levanten la mano integrantes de todos los grupos dentro PAN.

El juego de traiciones dentro del panismo deja un partido dividido y con rencores internos que el candidato a la Gubernatura de Nuevo León, Felipe de Jesús Cantú, tendrá que enfrentar y tratar de remendar.

Un panista cercano a la cúpula explica el reto de Felipe así de sencillo: ¿Qué es lo primero que piensas cuando te traicionan?… En la venganza.

Esa revancha es justamente lo que el aspirante al gobierno estatal tendrá que buscar desactivar desde ya.

Porque el grupo de Arellanes, La División del Norte, que comandan José Serrano y el candidato a la Alcaldía de Monterrey, Iván Garza, seguramente enfocará sus baterías en buscar la Presidencia Municipal regia, pero no precisamente por impulsar a Felipe rumbo a la Gubernatura.

Y por otro lado, los otros dos liderazgos que controlan al panismo en Nuevo León, el de San Nicolás de Zeferino Salgado, y el del senador Raúl Gracia, seguramente sí apoyarán a Felipe, pero no precisamente a Iván.

Esta división es el primer obstáculo que el candidato a la Gubernatura deberá subsanar, porque es fundamental que en las elecciones de junio próximo las figuras del aspirante al gobierno estatal y del candidato a la Alcaldía de la capital regia se sumen y hagan campaña conjunta.

El voto cruzado, incluso de panistas, ya ha dejado víctimas en el camino electoral.

Como en las elecciones de 2009, cuando Fernando Larrazabal ganó la Alcaldía regia, pero en el mismo municipio, Monterrey, el aspirante a la Gubernatura Fernando Elizondo perdió.

En aquella ocasión operadores panistas afirmaron que Miguel Ángel García, instruyó a grupos de albiazules votar en contra de Elizondo.

Y es que hubo diferencias entre ambos candidatos que nunca pudieron solventar.

Larrazabal, con el apoyo del Grupo San Nicolás y del senador Raúl Gracia pedía una elección interna para que el ganador fuera el candidato a la Gubernatura, pero la dirigencia nacional designó directamente a Elizondo como el aspirante.

Seguramente Arellanes, que aceptó su derrota de este domingo inmediatamente, recibirá una oferta de una diputación federal plurinominal y dirá que trabajará en unidad con Felipe, pero en los hechos estará planeando la revancha de la traición.

Felipe debe sentarse cuanto antes a dialogar con el candidato a la Alcaldía regia, Iván Garza, y con José Serrano, quienes dirigen la División del Norte.