Por Hugo Gutiérrez – Martes 03 de mazo de 2015

Hay errores documentados  que no necesariamente significan mala fe, pero sí una falta de rigor jurídico por parte de la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León.

Y hoy por ello el aspirante a candidato ciudadano por el Ayuntamiento de San Pedro, Jorge González, interpone este martes una impugnación contra el rechazo de la Comisión a más de 600 firmas de apoyo presentadas por éste.

Recurso que definitivamente tiene argumentos jurídicos muy sólidos, porque exhiben la inexperiencia de las autoridades electorales en Nuevo León en el tema de las candidaturas independientes.

Y es que simplemente, la CEE no tiene manera de sostener que cuando recibió las firmas de los aspirantes a candidatos independientes, documentó conforme a derecho las rúbricas recibidas.

Imprecisiones legales, tachones en los folios, falta de rigor a la hora de registrar cada hoja con firmas recibidas, son evidentes. Y Jorge González lo documenta jurídicamente en su impugnación.

Porque la CEE rechazó exactamente 693 firmas a González, argumentando que éstas se repiten en las listas entregadas y registradas por la candidata independiente, también por el Municipio de San Pedro, Lorenia Canavati.

Candidata que no tiene la mínima responsabilidad y ya cuenta con su registro, pero al igual que González, la autoridad electoral documentó mal las firmas que la sampetrina entregó.

Entre las irregularidades que cometió la CEE, con todos los aspirantes a candidatos independientes, fue que no folió de manera automática y con actas circunstanciadas cada firma y cada hoja que recibió.

Que en lugar de foliar y levantar un acta ante la presencia de los candidatos o representantes de éstos, registró todo, incluso con pluma y tachones de liquid paper, sin la presencia de los interesados o de alguno de sus representantes.

Además, se equivocó en las fechas de la captura de las firmas y sus folios.

Esto provoca que la Comisión no tiene manera, con rigor jurídico, de comprobar qué candidatos entregaron las firmas primero y cuáles después.

Y tampoco cuáles folió primero, porque una cosa significa cuándo registró que las recibió, y otra cosa es cuándo las capturó.

Para colmo, en el CD que la autoridad electoral entregó a González para rechazarle las 693 firmas, ni siquiera contempla la totalidad de éstas, es decir, apenas explica por qué no valida una parte de ellas. Otra obvia carencia de rigor jurídico.

Incluso, en un escrito la CEE dice que recibió las firmas de Canavati en cuatro fechas distintas: 30 de diciembre de 2014, y 6 de enero, 4 de febrero y 13 de febrero de 2015.

Dice la autoridad electoral que en esas fechas recibió las rúbricas que asegura luego le fueron entregadas por González, y por ello las rechaza.

Pero en otro escrito de la misma autoridad, la propia Comisión Electoral asegura que las únicas firmas que entregó Canavati fueron recibidas en otras fechas: 30 de enero, 9 de febrero, 12 de febrero y el 16 de febrero, es decir, las fechas de recepción de las firmas de Canavati no coinciden en los documentos de la propia autoridad electoral.

Estos obvios errores para proteger sus decisiones con argumentos jurídicos, exhiben la falta de rigor en la Comisión Estatal Electoral.

Y hacen ver a la CEE, presidida por Mario Alberto Garza, frágil ante los recursos que candidatos y partidos políticos puedan presentar en las competidas y voraces campañas electorales que se avecinan.