Por Hugo Gutiérrez – Jueves 08 de enero de 2015

En el 2003 el boom de la democracia invadió inclusive al PRI y hasta organizaron supuestas elecciones internas para elegir a su candidato a la Gubernatura en Nuevo León.

Realmente fue una parodia, pero buscaban acabar al menos con la imagen del “viejo PRI antidemocrático”, que originó tantas fracturas internas en entidades de todo el país.

De hecho, el exgobernador Natividad González Parás (2003-2009) hasta le quitó los colores del PRI a su campaña electoral.

Sin embargo ahora, con las prácticas tradicionales y anquilosadas del priismo centralista que abandera el presidente Enrique Peña Nieto, el PRI de Nuevo León, sus militantes y sus aspirantes a la candidatura al gobierno, hasta este día, son manipulados como títeres.

Ideólogos del centro del país, con las más rancias prácticas de un círculo rojo del Estado de México, serán quienes designen al candidato en Nuevo León.

Ojo, que no es lo mismo Atlacomulco que Monterrey.

Y aquí el gobernador Rodrigo Medina, al estilo de su padrino político, Natividad González Parás, tiene a sus favoritos para sucederlo en el Palacio de Cantera, pero aún así abre el juego y a ninguno le dice que “no se mueva rumbo al 2015”.

Habían sido seis, quizás ocho, pero nunca se había visto en esta entidad que 12 levantaran la mano.

Por entonces, en el CEN del PRI que dirige César Camacho, se vieron obligados el pasado martes a llamarlos a todos, 12 en total, más el gobernador Medina, simplemente para convocarlos a la vieja disciplina tricolor: respetar la decisión de Los Pinos.

Y advertirles que luego de que se ejecute esa añeja práctica tricolor, todos los demás tendrán que salir a reconocer al candidato(a) a la Gubernatura de Nuevo León y lo denominarán con el anticuado término de “candidato de unidad”.

Continúa siendo un partido presidencialista, con “dedazo” antidemocrático y bajo los mismos esquemas que aquel PRI que dejó la Presidencia de la República en el 2000.

La elección centralista de Los Pinos sucedió, incluso, cuando el PRI de Nuevo León celebró una supuesta elección interna en 2003, cuando el exgobernador priista, González Parás, fue electo en comicios internos como el candidato del PRI a la Gubernatura.

Todos sabían antes de la supuesta elección que él sería el candidato.

Incluso, al grado que en aquel entonces González Parás hizo un pacto con el dirigente del PT, Alberto Anaya, para que el numeroso sector popular llamado Tierra y Libertad ubicado al poniente de Monterrey, pudiera votar y salir todos a sufragar en favor del priista.

No cabe duda de que por algo intentaron cambiar su imagen antidemocrática en el PRI y concretamente en Nuevo León.

Pero hoy no existe un priista en la entidad que se salga del rebaño. Todos sonriendo en la foto y esperando a ver qué hueso les toca.